Llegué hasta la casa con los ojos llenos de lágrimas, mi madre al mirarme se extrañó y me preguntó qué qué pasaba. Antes de responder le pregunté que si ella creía en el amor a primera vista, cuestionó el por qué de mi pregunta, así que tuve que contarle toda la historia.
El mensaje fue tajante: "Tenemos que hablar". Ya sospechaba lo que se avecinaba, como una tormenta que poco se acerca a ti para destruirte. Pensé que esas tres palabras eran un invento de la sociedad, una especie de leyenda urbana, para afrontar el dolor y la perdida de las relaciones afectivas que se pueden cruzar por el camino. Pero ahí estaba yo, mirando fijamente el celular, leyendo y releyendo esas tres palabras, como si tratara de descifrar un mensaje oculto, como si quisiera desentramar el hilo oculto de esas trágicas palabras.
Atiné a contestar con un mimético: "Voy a tu casa". Cuando oprimí el botón de enviar pensé en cuales serían mis argumentos para tratar de que el rompimiento no fuera la conclusión o el resumen de esas tres palabras malditas. Ensayé los hartos conocidos: "Estaba borracho", "te juro que no es lo que parece", "sólo fue un beso", "pero a quien amo es a ti" y el famosisimo "te prometo que voy a cambiar". Sin embargo, ninguno me convenció en ese momento, y es que ni siquiera sabía por que me iban a terminar. El mensaje fue tajante, la invitación para hablar de algo, obvio de nuestra ruptura, pero no tenía ni idea del porque pasaría eso. Deberían de hacer un anexo detallado, en donde expliquen punto por punto, el porque de esa decisión, digo, así podríamos prepararnos con buenos argumentos, antes de "hablar".
Toqué la puerta de manera constante hasta que ella apareció, lucía hermosa, hace tiempo que no la veía así de bella. Al mirarme agachó la mirada y me impidió el paso, fruncí el ceño y pregunté que estaba pasando, qué de qué quería que habláramos. Se mordió el labio inferior e inmediatamente miró hacía adentro, como si buscara algo, alguien, alguna respuesta. Me miró a los ojos por escasos segundos, tomó todo el aire que pudo y sin chistar me dijo: "ya no te amo". Mil cubetas de agua fría cayeron sobre mi, creo que lo mejor hubiera sido marcharme de una vez, antes de que dijera algo más, pero estaba congelado. Mientras trataba de superar el sopor, tomó aire y como si tuviera todo un discurso preparado me dijo: "Mira, me gustas, me la pasó muy bien contigo, pero ya no es lo mismo, se ha perdido como la chispa, no sé, es algo raro, no sé, no te lo podría explicar. Cuando te vi me gustaste mucho y supe que quería andar contigo, pero nunca terminó de convencerme lo que teníamos, no sé, era raro, cómo que nunca pude enamorarme de ti. Pero cuando vi a Ulises, supe que quería estar con él, cómo te lo explico, fue como amor a primera vista". ¿Qué es el amor a primera vista?
Dice mi mamá que cuando nací se paró el tiempo, que sus pupilas me recorrieron de pies a cabeza, no sabía que sentir, verme tan quieto, tan calmado, tan frágil. Me dijo que ella no había sentido nada igual en su vida, llevarme por nueve meses dentro de ella, para que una tarde calurosa de noviembre decidiera salir de su ser. Recorrer con su mirada mi pequeño cuerpo fue lo más profundo que ha hecho. Dice que no sabe que es el amor a primera vista, pero sabe lo que es amar a primera vista.
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