Penetraba salvajemente aquella dulce vagina, lo
hacía en un ritmo frenético para que sintiera todas las venas de mi pene,
nuestros vellos se unían en un rictus salvaje, como si ellos mismos también estuvieran teniendo sexo salvaje, me aferraba
a sus nalgas para que sintiera todo mi pene dentro de ella, ella gritaba, yo
gritaba, mi boca se movía; justamente cuando estaba por articular un gran grito
de placer, el grito fue callado por una dulce vagina que se posiciono en mi
boca, sentí sus dulces pétalos rozar mis labios, mi lengua se unió a ella como
si se besaran, movía la lengua en círculos, de arriba abajo, un grito salió de
aquella mujer, mis labios rozaban los suyos, mi boca se derretía y mi lengua se
entumía; seguía penetrando a la mujer que estaba debajo de mí y chupándole la
vagina a la que estaba enfrente de mí, el éxtasis era muy peculiar, los gritos
de las dos mujeres se fusionaron, mis dedos se contrajeron trate de
controlarlos, quise agarrar la sabana y apretarla en mi puño pero algo húmedo lo
impidió, unos dulces labios esperaban impacientes, los toque suavemente, toque
su botón y el grito se escuchó, poco a poco sentía cada vez más húmedo el
lugar, introduje mi dedo por sus pliegues, poco a poco, sin prisa, lo movía aun
mismo compás los vellos se conjugaron con las yemas de mis dedos, un rito de
placer sin igual; aun así seguía penetrando a la mujer que estaba debajo de mí,
seguía besando los labios de la mujer que estaba enfrente de mí, seguí
introduciendo mi dedo en la mujer que estaba al lado de mí, el grito de las
tres mujeres se fusiono en uno solo, todo esto mientras el reloj de la pared
marcaba las 3 en punto.
Ever "Perro Rabioso" Martínez
No hay comentarios:
Publicar un comentario