lee y vomita:
Ayer caminaba descalzo por la sala de mi casa,
no pude evitar que mi dedo meñique del pie
se estrellara contra el filo de la pata del sillón.
¡Ah su puta madre! Como duele.
Fue cuando me puse a pensar que tenia mucho tiempo sin sentir,
no sentía dolor alguno.
Mejor dicho, había dejado de sentir.
Después de casi un año en soledad
resulta un tanto complicado sentir,
quizá sea costumbre o en realidad ya no sentía nada,
no lo sé.
Comencé a hacer memoria, del porque había decidió dejar de sentir,
en primera instancia se encontraba la ruptura
con aquella que alegraba mis días,
-Ya no podemos estar juntos. No es lo mismo.
Recordé sus palabras clavándose con aguijones en mi corazón.
Existieron un par de reencuentros, pero siempre pasaba lo mismo.
-Tú no eres lo que necesito, estoy bien, te amo, pero no sé.
Es complicado vivir en la incertidumbre,
y así, un día de la nada me dijiste:
-Estoy saliendo con alguien más.
Todas mis esperanzas se rompieron juntas,
mi corazón sufrió un derrumbe catastrófico
que en ese momento no pude describir.
Solo sonreí. No hay nada más que hacer.
Y así, de un momento a otro
fui hilando mis recuerdos,
los recuerdos a tu lado, contigo, sin ti, solo.
¡ah su puta madre! Como duele.
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