A Evelyn Martínez
Trasplante de corazón de perro,
corten el pecho y dejen que el órgano tome su lugar
entre sentimientos, resentimientos y dolores,
espasmos esporádicos en lo que se acostumbra.
¡Victoria!, el corazón late.
Abro los ojos,
están enlagañados,
pegados,
tengo el cuerpo entumido,
el pecho cicatrizado.
El débil martilleo retumba en mi caja toráxica,
respiro, siento, miento, odio, duele.
Camino por paisajes desconocidos,
transfigurados.
Cruzo la mirada con la mujer mas hermosa que jamás vi,
me sonríe tímidamente,
le sonrío,
es jodido saber que nunca la volveré a ver,
¡Puto destino!
Tengo que hacer algo,
desatar la mancuerna efímera del corazón calapsado
demostrarle con ladridos lo que puedo hacer por ella,
acicalar y detonar el amor secuenciado,
pienso, solo pienso,
¡Lo tengo!
¡Si!
Seguir caminando, ladrando, vomitando.
¡Puto destino!
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