lee y vomita:
Llegaste un día nublado de otoño,
parecía estar todo bien para ti,
un par de caguamas bajo el brazo,
y la necesidad de perderte dos horas en el tiempo a mi lado.
Parecía que nos conocíamos de toda la vida,
me hablabas de tu novio y de los problemas cotidianos,
me ponía serio,
yo te hablaba de mis amores fallidos, perdidos,
de mi puta depresión,
solo sonreías;
al final terminábamos besándonos y haciendo el amor.
Tomábamos café y fumábamos como nadie ha fumado nunca,
caminábamos por los linderos de la locura,
nunca de la mano.
Me sentía feliz aunque solo fueran dos horas cada mes.
Ahora vienes y me dices que no funciona,
que ya no funciona, que no soportas los celos,
yo no soporto los celos,
podríamos estar juntos, ¿sabes?
No es así como funciona mi amor.
¿Y ahora?
¿Dime que vergas hago con esta puta desesperación?
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