una vida sumisa, insoportable,
mírame a los ojos, no tiembles,
que se acaben las penas que sostienes,
en un golpe rápido, violento,
termina con tu vida, quédate sin aliento,
expulsa la vida violentamente,
apaga, apacigua, libera tu mente.
El choque es inevitable, inesperado,
la sensación contagiosa de esperar un milagro.
Abre los ojos, no es un sueño cualquiera,
abre las manos, que no hay quien llore si te perdiera,
no hay quien añore lo que antes fuiste,
tomaste mi pecho y lo abriste,
solo la penumbra en un corazón que no habité,
y la paz de mi alma que jamás alcancé.
Machaca mi sentir, revientalo en mi razón,
déjalo salir, es esta mi ultima contracción.
Alejado inútilmente de tu lado, sintiendo que aun respiro,
sin darme cuenta que en realidad ya no existo.
Antonio Piña - Everardo <<Perro Rabioso>> Martínez
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