lee y vomita
De lunes a sábado la situación era la misma, levantarse temprano, esperar en la esquina junto a 10 hombres más, subir a la apretada camioneta, comer un poco de pan duro remojado en ese nauseabundo café negro, tomar la pala, el pico o la cuchara, y trabajar y trabajar pesadamente durante 12 horas de su maltrecha vida, 12 horas que jamás regresarían, 12 horas pasadas, esto era una carrera interminable pero su joven esposa y sus dos pequeños hijos tenían que comer algo, necesitaban comer algo, todo esto llevaba 2 años, la misma chinga de siempre, la misma trepidante rutina automatizada para solo un pobre, frágil y pequeño hombre, un hombre como cualquier otro, aun así nunca falto en su casa el dinero, nunca falto el amor, ese deprimente amor que muchas veces nos hace lagrimar, pero un día cambio esa estúpida rutina, un día decidió que toda deprimente situación tendría que cambiar por lo menos una vez en toda su triste vida, solo una vez, tomo la determinación de tomar un camino diferente, de tomar otra ruta, cuando menos lo pensó estaba gastando todo el dinero que había ganado en 6 días de su jodida vida en los brazos de una princesa de 100 kilos, la besaba con lujuria y la tocaba con desdén, no se dio cuenta del tiempo que paso, solo se veía solo y mareado en la obscura calle, veía como una mole de puños se acercaba a él con furia, una mole que solo duro unos cuantos segundos sobre su maltrecha figura, una mole que destruyo su vida, su automatizada vida, en el confín de la muerte no sabía que había pasado, porque había decidido esto, no lo sabía y nunca lo sabría, murió deprimentemente como todo en su vida, ya no tendrá una vida jodida, ya que decidió cambiar una sola vida jodida, para destruir 3 vidas supuestamente felices, 3 vidas que el pudo cambiar pero que al final decidió que fueran una serie de vidas jodidas.
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