Me gusta sembrar en tu cuerpo, tierno y delicado, flores como un campo, atravesar el muro de la muerte y verte una ves mas, mirar esas flores, cortar esas flores y volver a sembrar una y otra vez mas; me acerco, cojo ese fruto, es hermoso como tus manos, temblorosas, pálidas y bellas .
El muro sigue ahí; detrás de el, tu campo bello e... inmenso, tus ojos graban ese atardecer a pie de tu cuerpo y en el, las flores crecen, corto nuevamente el fruto; el atardecer ahora es presa de el anochecer y el campo sigue ahí, bello con esas flores, un girasol, una gardenia, una rosa, un tulipán, un diente de león, el sigue sembrando, ese cuerpo tremendo. sea anochecer, amanecer o atardecer el ahí esta frente a tu hermoso rostro pálido.
El muro no cae, las flores no se marchitan, el corazón grita, la sonrisa aparece, el amanecer llego con una furia de primavera y tu girasol creció.
El brilla, tu brillas, es perfecto como tu rostro, refleja la semilla que sembré
Algún día.
Hugo Carreto
lee y vomita
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