Hoy será mi primer día de escuela,
estoy bien emocionado, ya tenía un ratote
que quería venir, pero nomás no se
podía. No había quién me trajera. Es que me tenía que ir con mi papá, porque mi
mamá se fue con otro. No entiendo eso de otro, ¿otro qué? Mi papá nomás me dice que con otro y ya; pero yo
sé que ya regresará cuando se le acabé ese otro, estoy seguro de que sí.
A donde me llevaba
mi papá nomás no la pasábamos jugando.
Quiero mucho a mi papá. Pero ahora ya estoy grande y dice, papá, que ya me
puedo cuidar solo y que tengo que ir a la escuela, que él me va a llevar y que
ya me regrese yo solo a la casa, que ahí lo espere. Me la pasaba rete a gusto con él, todo el día
jugando; pero me emociona más venir a la escuela y ser alguien; alguien de bien
pues, un bombero, un policía o un arquitecto. Sí, mejor un arquitecto, como el
amigo de mi papá, el Arqui Joaquín, es bien buena gente, siempre me daba
dulces, le daba risa cómo me ponía a jugar con mi papá, era bien divertido.
Voy bien feliz, y
la gente se da cuenta de eso, nomás
nos voltean a ver cómo vamos bien sonrientes caminando, mi papá me lleva de la
mano, me gusta sentir sus manos rasposas; cuando me las pasa por el cachete
siento como cosquillitas, ¡uy!, están bien rasposas.
Cuando llegamos a
la escuela, todos se le quedan viendo a mi papá. A lo mejor es porque las mamás
son las que llevan a los hijos, pero mi mamá está con otro, ahorita no tiene
tiempo de venir a dejarme, pero a mí me gusta que sea mi papá quien me viene a
dejar.
Me empuja
despacito para que me meta. ¡Ah, chinga!, ahí me da un poquito de miedo, no sé
lo que me voy a encontrar adentro, pero es para ser alguien en la vida, ya lo
sé. Doy dos pasitos y me regreso rápido, me abrazo de su pierna, salé un
poquito de polvo de su pantalón, me hace toser poquito, mi papá se ríe, me
abraza, me da un beso en el cachete y me da una nalgadita.
Ver cómo va de sonriente
hace que me sienta a gusto de estar aquí, de ver a mis compañeros, de aprender
mucho, de salir al recreo todos juntos y enseñarles los juegos que me enseñó mi
papá. Podríamos jugar a ‹‹pásame el tabique››, ‹‹lléname el bote con arena››, ‹‹échale
agua a la mezcla, pero brisiadito››,
y muchos juegos más. ¡Ay!, estoy bien emocionado.
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