Tinta y Rabia

Tinta y Rabia

martes, 20 de septiembre de 2011

Por Dentro

Por dentro
Caminaba sin rumbo, sin voltear a atrás, Pensaba en  Luisa, los niños. Era hora de la comida se saboreaba la sopa, la salsa, el guisado las tortillas, el olor humeante del comedor de todos los días. Recordaba su casa azul y sonreía, hacia al perro con su pereza en la entrada y al gato en la ventana imaginaba como se iban marchitando los rosales que hacía dos semanas no regaba (El tiempo que llevaba  sin que le importara nada).
-Por la mañana a un en su casa  solo tomo una taza de café a medias y mordisqueo dos galletas no hablo evitaba ver a los ojos a su esposa, como todos los días llevo a los niños a la escuela, no se presento al trabajo se había tomado el día (también pensaba en sus pacientes).
Mientras caminaba sudaba, lloraba maldecía, se imaginaba a Luisa en otros brazos, le daba rabia sintiendo que no soportaba tal dolor, sabía que aunque sus hijos lo necesitaban si el se iba  lo olvidarían muy pronto. Los amaba de verdad.
Había caminado ya unas ocho horas desde la comida desde el medio día no soportaba los pies ni  los sentimientos que laceraban su alma, cruzaba calles sin precaución (como si buscase la muerte) , no escuchaba el sonido de los motores, ni veía semáforos, tampoco notaba como la gente a su paso lo veía con  curiosidad a causa de su llanto nada le importaba nada.
Decidido se paro frente a un teléfono marco un número y deposito una moneda. –Diga- contesto Luisa, el sollozaba y no podía hablar -¿Ernesto? Pregunto Luisa  - Si- contesto con sollozos. –Ven a casa amor está lloviendo, sea lo que sea lo resolveremos juntos- ¿No tienes Frio, hambre? Los niños están durmiendo podremos hablar. Colgó el Teléfono.
Subió el puente peatonal arriba pensó lanzarse al pavimento, recordó la voz de su mujer la de los niños, bajo las escaleras tomo un taxi.
Por la ventanilla lanzo al aire sus estudios clínicos, y no entendía como a él pudo pasarle no entendía como ese mounstro  silencioso se lo iba comiendo por dentro desde el estomago, sabía que pronto moriría y que el mejor lugar seria el regazó de la joven Luisa.

Ternura fría.



lee y vomita

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