tampoco los lluviosos.
No me gustan las nubes negras
infladas de tristeza.
Me inundan de sublime penumbra
me estremecen al ritmo de la soledad.
No me gusta que el cielo grite
lastimosas pedidas de ayuda.
No me gusta la desesperación
de ver caer miles de gotas sobre mi.
Me hieren con su suave y terso cuerpo
me lastiman con su filo sublime.
No me gustan los días nublados
no me gustan los días tristes
no me gustan los días frios
no me gustan los días eternos.